jueves, 30 de diciembre de 2021

Matusita, la casa del no sentido

 Quién no hay escuchado la leyenda de la reconocida casa Matusita, edificación ubicada entre la avenida Garcilaso de la Vega y la avenida España. No obstante, realmente poquísimas personas saben cómo es estar dentro. El mito cambia dependiendo de a quien le preguntes o el lugar donde buscas información.

Primero, la estructura cuenta con 2 pisos; el primero había un establecimiento y el segundo, el más importante, estaba alquilado por una ferretería hasta que hace ya bastante tiempo había cerrado. Cabe recalcar que la estructura ha permanecido abandonada casi desde que se construyó alrededor de tres siglos. Pero, según los aledaños, lo destacable es que en ese lugar ocurren cosas paranormales, ya que, en las noches, escuchan risas; otras veces, llantos; y algunas ocasiones, quejidos.

Humberto Vílchez fue quien supuestamente había ingresado al sitio y que luego de haber permanecido un par de horas fue ingresado a un manicomio. Pues a pesar de el conductor haya negado varias veces que aquella experiencia fue falsa, puede que realmente haya visto algo. Nadie después se ha atrevido a entrar, ni siquiera quien quisiese cometer un delito y refugiarse allí. Sin embargo, no fue hasta hace poco que obtuve una versión de primera mano.

Tengo tres amigos (quienes no diré sus nombres porque así me lo pidieron) que inocentemente entraron al lugar. Ellos me mencionaron que no lo hicieron porque les intrigaba el misterio del lugar, sino que buscaban un lugar donde hospedarse. Me dijeron que en el primer piso había una recepcionista que les dijo que se podían quedar en la segunda planta. Mis amigos no son de por aquí, por lo que no conocían el mito de aquella casa.

El interior del lugar tenía aspecto antiguo, pero elegante, similar al empleado en la época colonial. El suelo y el techo eran de madera y adobe. Las escaleras al segundo piso estaban por dentro, en un pasillo curvado bastante estrecho en donde cabían con las justas 2 personas a la vez. Una vez arriba, inmediatamente al lado habían otras escaleras que pensaron que conducía al techo. El sitio se dividía en varios pasillos, me decían que era más grande de lo que aparentaba. Habían alquilado un cuarto para cada uno, por lo que se fueron sus respectivas habitaciones. Me mencionaron que habían focos blancos que iluminaban cada pasaje, lo que quiere decir que también había instalación eléctrica.

No había ocurrido nada fuera de lo común hasta ese momento. Uno de ellos, me mencionó, escuchó ruidos en los pasillos, ruidos como llantos de bebé, por lo que fue a ver, ya que al parecer no había nadie más en el sitio aparte de ellos. Me dijo que le pareció caminar en círculos, los pasillos eran muy similares. El otro me dijo que escuchaba fuertes pisadas fuera de su cuarto, pero no había nadie. Y el otro me dijo que se dio cuenta que no había un baño en el segundo piso, por lo que, al bajar por las escaleras, en el mostrador no había nadie.

Luego de eso intentaron reunirse sin éxito, ya que oían las voces de cada uno sin llegar a encontrarse, era como laberinto que cambia de forma constantemente. Posteriormente vieron como su visión temblaba, distorsionando su vista y cada vez se oscurecía el lugar. Ahí pasaron otras cosas, me dijeron que habían puertas que no llevaban a ningún lugar; al tratar de ver a través de una ventana, vieron que al otro lado continuaba el pasillo; y que, al momento de bajar las escaleras, aparecían por las escaleras que conducían al techo.

Finalmente, lo más extraño que vieron era que en cada esquina de cada cruce de pasillos se asomaban la silueta completamente blanca de una mujer vistiendo una especie de sabana que cubría su cuerpo. Lo único poco distinguible de aquella mujer eran sus rostro y la risa que ella producía. Poco tiempo después de avistarla cada uno escuchaban como estática en sus oídos y empezaban a ver como todo se distorsionaba aún más.

Uno de ellos me comentó que, tras estar corriendo sin un rumbo, puesto que para él ya nada tenía sentido, se logró encontrar cara a cara con aquel ser femenino. Me dijo que ser trataba de huir, pero no le dejó escaparse, hasta me contó que pudo hablar con ella. Después de esa interacción ya no recuerda que más pasó. Me dijeron que simplemente al día siguiente amanecieron en el mismo lugar, pero se encontraba bastante viejo y deteriorado.

Escribiendo esto me di cuenta que lo que parecían describir eran alucinaciones producidas por alguna especie de droga, no obstante, no considero que mis amigos hayan consumido ese tipo de estupefacientes; además, me dijeron que ese día no habían comido nada. Posiblemente se hayan encontrado con alguna especie de fantasma, pero es cierto que los fantasmas en sí mismos no existen, o al menos eso quiero creer.


(A veces me gustaría poder ver lo que ellos vieron)


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