Quién no hay escuchado la leyenda de la reconocida casa Matusita, edificación ubicada entre la avenida Garcilaso de la Vega y la avenida España. No obstante, realmente poquísimas personas saben cómo es estar dentro. El mito cambia dependiendo de a quien le preguntes o el lugar donde buscas información.
Primero, la estructura cuenta con 2 pisos; el primero había
un establecimiento y el segundo, el más importante, estaba alquilado por una
ferretería hasta que hace ya bastante tiempo había cerrado. Cabe recalcar que
la estructura ha permanecido abandonada casi desde que se construyó alrededor
de tres siglos. Pero, según los aledaños, lo destacable es que en ese lugar
ocurren cosas paranormales, ya que, en las noches, escuchan risas; otras veces,
llantos; y algunas ocasiones, quejidos.
Humberto Vílchez fue quien supuestamente había ingresado al
sitio y que luego de haber permanecido un par de horas fue ingresado a un
manicomio. Pues a pesar de el conductor haya negado varias veces que aquella
experiencia fue falsa, puede que realmente haya visto algo. Nadie después se ha
atrevido a entrar, ni siquiera quien quisiese cometer un delito y refugiarse
allí. Sin embargo, no fue hasta hace poco que obtuve una versión de primera
mano.
Tengo tres amigos (quienes no diré sus nombres porque así me
lo pidieron) que inocentemente entraron al lugar. Ellos me mencionaron que no
lo hicieron porque les intrigaba el misterio del lugar, sino que buscaban un
lugar donde hospedarse. Me dijeron que en el primer piso había una
recepcionista que les dijo que se podían quedar en la segunda planta. Mis
amigos no son de por aquí, por lo que no conocían el mito de aquella casa.
El interior del lugar tenía aspecto antiguo, pero elegante,
similar al empleado en la época colonial. El suelo y el techo eran de madera y
adobe. Las escaleras al segundo piso estaban por dentro, en un pasillo curvado
bastante estrecho en donde cabían con las justas 2 personas a la vez. Una vez
arriba, inmediatamente al lado habían otras escaleras que pensaron que conducía
al techo. El sitio se dividía en varios pasillos, me decían que era más grande
de lo que aparentaba. Habían alquilado un cuarto para cada uno, por lo que se
fueron sus respectivas habitaciones. Me mencionaron que habían focos blancos
que iluminaban cada pasaje, lo que quiere decir que también había instalación eléctrica.
No había ocurrido nada fuera de lo común hasta ese momento. Uno
de ellos, me mencionó, escuchó ruidos en los pasillos, ruidos como llantos de
bebé, por lo que fue a ver, ya que al parecer no había nadie más en el sitio
aparte de ellos. Me dijo que le pareció caminar en círculos, los pasillos eran
muy similares. El otro me dijo que escuchaba fuertes pisadas fuera de su
cuarto, pero no había nadie. Y el otro me dijo que se dio cuenta que no había
un baño en el segundo piso, por lo que, al bajar por las escaleras, en el
mostrador no había nadie.
Luego de eso intentaron reunirse sin éxito, ya que oían las voces
de cada uno sin llegar a encontrarse, era como laberinto que cambia de forma
constantemente. Posteriormente vieron como su visión temblaba, distorsionando
su vista y cada vez se oscurecía el lugar. Ahí pasaron otras cosas, me dijeron
que habían puertas que no llevaban a ningún lugar; al tratar de ver a través de
una ventana, vieron que al otro lado continuaba el pasillo; y que, al momento
de bajar las escaleras, aparecían por las escaleras que conducían al techo.
Finalmente, lo más extraño que vieron era que en cada
esquina de cada cruce de pasillos se asomaban la silueta completamente blanca
de una mujer vistiendo una especie de sabana que cubría su cuerpo. Lo único poco
distinguible de aquella mujer eran sus rostro y la risa que ella producía. Poco
tiempo después de avistarla cada uno escuchaban como estática en sus oídos y empezaban
a ver como todo se distorsionaba aún más.
Uno de ellos me comentó que, tras estar corriendo sin un
rumbo, puesto que para él ya nada tenía sentido, se logró encontrar cara a cara
con aquel ser femenino. Me dijo que ser trataba de huir, pero no le dejó
escaparse, hasta me contó que pudo hablar con ella. Después de esa interacción
ya no recuerda que más pasó. Me dijeron que simplemente al día siguiente
amanecieron en el mismo lugar, pero se encontraba bastante viejo y deteriorado.
Escribiendo esto me di cuenta que lo que parecían describir eran
alucinaciones producidas por alguna especie de droga, no obstante, no considero
que mis amigos hayan consumido ese tipo de estupefacientes; además, me dijeron que
ese día no habían comido nada. Posiblemente se hayan encontrado con alguna
especie de fantasma, pero es cierto que los fantasmas en sí mismos no existen,
o al menos eso quiero creer.



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