Durante generaciones, en zonas regularmente alejadas de la capital, se cuentan historias sobre una ciudad que se perdió entre las casi inaccesibles montañas de la Cordillera de los Andes del Perú. Ese sitio, el cual traería prosperidad a todos los seres sobre la faz de la tierra, tenía como nombre Pakasqa Hatum Llaqta.
Desde la llegada de los españoles a tierras americanas, se
ha hablado de una ciudad completamente hecha de oro. Uno de los primeros hombres
que intentaron encontrar aquel misterioso lugar fue Vasco Nuñez, quien junto a
su tripulación se dio a la tarea de encaminarse al sitio por sus riquezas, sin
embargo, solo encontraron unos pocos testimonios y nada más.
Posteriormente, el hombre conocido como Francisco, en
compañía de sus más leales hombres, después de algunas semanas fueron quienes
supuestamente encontraron aquel recinto lleno de oro, plata y demás metales
preciosos. Sin embargo, solo existen muy pocas crónicas que aborden siquiera
tal descubrimiento.
Aquella ciudad se encontraba en la cima de una montaña, al
lado de la montaña que se decía que era la más vieja de todas. Existían casas,
templos, y grandes zonas de cosecha rodeadas de una gran muralla de más de 15
metros de alta con una única entrada, la cual estaba bañada en oro y tenía
inscrita un diseño del sol con rostro.
Se dice que, en el sitio, yacían hombres que estaban bajo la
protección de un dios en la tierra. Mencionaban que aquel ser era incapaz de
tocar el suelo, ya que se corrompería con las maldades inherentes de las
personas. Decían que su sangre era capaz de sanar cualquier mal y que por más
joven que se vía aquel ser divino tenía más edad de la que aparentaba.
Sin embargo, como mencioné todo este esplendor se perdió con
el pasar de los años, parece como que poco a poco todos fueron olvidando el
esplender de esta misteriosa ciudad. No he encontrado mención alguna en ningún
escrito hasta 1865. Antonio Raimondi, un naturalista italiano, parece que
también se vio interesado encontrar dicho sitio, ya sea por la sed de la fama y
riquezas, o por simple vocación, escribió en sus crónicas que llegó a avanzar
hasta una zona de gran altura y que no pudo continuar porque el clima no tenía
piedad.
Posteriormente, encontré otro texto de hace relativamente
poco, titulado como Camino hacía el Sol, escrito por Zack Asiru, quien también
se propuso la idea de buscar el maravilloso lugar. En el escrito, el autor
realiza estudios sobre los caminos Qapac, una larga red de rutas que se
utilizaban en la antigüedad; además, proponía que aquellos caminos estaban
conectados con algún centro general. Aunque las propuestas que se postulaban
sonaban realmente interesantes, la versión que logré obtener estaba incompleta.
La Biblioteca Nacional no tampoco fue de ayuda, puesto que igualmente tenían la
misma versión que la mía. Busqué más sobre el autor, pero este solo ha tenido
participaciones menores en otros proyectos.
Estuve un tiempo analizando este texto y con ayuda de otras
fuentes, creo que puedo constatar que el autor quería concluir que aquella
legendaria ciudad se hallaba en la zona sur de los Andes, a más de 2400 metros
sobre el nivel del mar y que en coordenadas en un plano terrestre estaba
aproximadamente a 13°09′47″ grados Sur y 72°32′44″ grados Oeste, lo cual es un
lugar inhóspito, ya que hasta ahora nadie ha logrado llegar hasta allí, o
siquiera acercarse; el clima del sitio es muy cambiante, y en su mayoría frío.
Esta conclusión es un poco extraña, ya que cómo es posible
que alguien haya logrado sobrevivido allí o incluso cómo es posible que se haya
podido construir una ciudad; además, cómo es posible que con el equipo que se
tiene en la actualidad no se haya podido ingresar a esa ubicación, pero
Francisco y sus hombres lograron hacerlo en cuestión de semanas. Es probable
que solo haya sido exageración o un mentira sobre aquella hazaña. Por el
momento dejaré el estudio hasta aquí, todavía hacen falta más investigaciones
que hacer al respecto.



0 comments:
Publicar un comentario