En primera instancia no hay que confundir a este ser con el conocido “Jinete sin cabeza”, ya que esa historia se originó en Europa y fue difundida a todo el mundo gracias al relato de Washington Irvin. Esta historia, por el contrario, es casi desconocida o al menos no tiene una gran repercusión.
La historia comenzó en lo que hoy queda de la Quinta Heeren,
por el Jirón Junín en el Cercado de Lima. Según el registro de inquilinos de aquel
conjunto de casas, allí vivía el doctor Hermilio Hurtado, uno de los médicos asistentes
de José Alcides Carrión, quien tuvo que abandonarlo después de haber sufrido un
accidente que lo dejó parapléjico.
Todavía en lugar se pueden encontrar parcialmente algunos de
sus escritos. En un de ellos es legible que el doctor estudiaba el
comportamiento y fisiología de los caballos. Según el relato como lo narran los
vecinos, este médico criaba caballos en el patio de la quinta y que, con ayuda
de su enfermera, lograba montar aquellos animales, debido a que, como mencioné
anteriormente, no tenía movilidad de sus extremidades inferiores; por lo que la
gente de la zona lo llamaba el Vaquero Cojo.
Se decía que, en ese tiempo casi al atardecer, veían como el
doctor iba hasta alguna parte del actual Cono Sur de Lima, ya que, según el
decir de la gente, allí se encontraba su novia que había venido de alguna
región fuera de la capital, sin embargo, no nadie sabe si esto fue cierto o no,
solo hay relatos que señalan que él iba montado hasta allá. Seguía la misma
ruta hasta que un día ya no regresó.
Y hasta aquí queda el relato, al menos en este lado de la
región. Me di a la tarea de indagar en las zonas de los Conos, para averiguar
si había registros de la continuación de aquella historia. En lo que hoy está
la Posta médica Pumacahua, existía otro centro médico llamado como el doctor,
sin embargo, fue cambiado ya que habían arrestado al hombre. No sé sabe bajo que
cargos y quien fue el denunciante, pero, al momento de su captura, se menciona
que el médico trató de escapar, por lo que tuvieron que usar cadenas para
inmovilizarlo. Estuvo recluso en la hoy inexistente Penitenciaria Central de
Lima, hasta que fue ejecutado por decapitación por uno de los internos de la
prisión.
Todo hasta aquí no me parecía nada fuera de lo común. Sin embargo,
lo raro es que las personas que viven en la ruta, que según dicen es la que
seguía el doctor, casi a las 7:00 pm. escuchan cascos de un caballo con un
ritmo irregular y unas cadenas que se arrastran. Algunos vecinos mencionan que el
fantasma del hombre; mientras que otros dicen que todavía sigue con vida en
algún lado escondido para que no lo encuentren. Pero todos coinciden en su
apariencia, el hombre no está montado en el caballo, él es el caballo. Los
supuestos testigos dicen que vieron el torso decapitado del hombre enredado con
cadenas y pegado a la parte delantera del caballo, el cual solo tiene la mitad
de su cuerpo y su cabeza.
En mi estancia, no logré divisar a este ser; pero, sea como
fuere, es bastante extraño dichos sonidos, ya que, a pesar de contar con una
cámara, dichos sonidos no son lo suficientemente fuertes como para dejarse ser
captados por este aparato, únicamente puedes escucharlos con el oído. Posiblemente
haya más explicaciones a la de que se trate de un fantasma; sin embargo, dicha
descripción aún me ha dejado intrigado. Si desean, pueden ir a echar un vistazo
a aquellos lugares para saber si alguien logra percibirlo.



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